viernes, 27 de agosto de 2010

No estas sol@

No estas sol@



El universo te escucha y a su modo responde. ¿Necesitabas apoyo?

Impulsadas por la luz de las estrellas, estas palabras traen a tu vida

un increíble caudal de amor y fortaleza, animándote a que sigas avanzando. Soy el espejo que refleja tu esencia luminosa para que recuperes la confianza. Por más adverso que sea tu entorno, por más duras que sean las pruebas, no desistas. Pase lo que pase, abrí tu corazón. No estás solo. Sentí el calor. Tu pasión se activa. El fuego del espíritu desciende en este instante y enardece todo tu ser.

¡Vamos, arriba! Recibí el fulgor y el vigor que la existencia te concede para que continúes alumbrando. Tu vibración genera anillos sutiles que dan vida a una frecuencia más humana. Eres el tambor que la divinidad

toca para anunciar la llegada de un nuevo tiempo. No pares de resonar.

Otros necesitan de la luz de tu sonido. Falta poco. Sé fiel a tu espíritu guerrero y continua trazado la huella que conduce hacia un destino de amor y libertad. Esta parte del trayecto puede que resulte árida, poco amistosa y desafiante. No sucumbas. Transformándote, transformas. Seca tus lágrimas y seguí. No permitas que nada obture tu

corazón, desde ahí proviene la bella luz que sabiamente te guía y te abre camino en la densa oscuridad de la inconsciencia. No sos el único al que pareciera que las puertas se le cierran. Tampoco sos el único que frente a la crítica social cree haber equivocado el rumbo o se

siente estancado ante tanta resistencia. De todos modos, no plantarás bandera. Conozco tu fortaleza interna. Continuarás inspirando a que otros se animen a volar, porque así lo prometiste. Tu voz interna aclama

que sigas y sigas andando, escúchala. Eres la encarnación del cambio. Te recuerdo lo que sabes porque a veces el cansancio nubla la memoria.

Seguí abriéndote a la existencia, para que el tambor de tu corazón resuene y expanda, con fervor, la luz del amor. Su sonido es agua pura y cristalina en medio del desierto, anuncia que estás de pié y dispuesto a

continuar. Dame tu mano, hay que seguir dando nuevos pasos. No importa lo que suceda. Todo está bien. Confía. No estás solo.

Daniel Herber

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